domingo, 22 de septiembre de 2013

FILOSOFIA 3 BACHILLERATO

EXTENSION: EUGENIO ESPEJO
CURSOS: 3 DE BACHILLERATO


MATERIAL DE ESTUDIO DE LOS TEMAS DE INVESTIGACIÓN DE FILOSOFÍA

Gnoseología

La gnoseología (del griego γνωσις, gnosis, 'conocimiento' o 'facultad de conocer', y λόγος, logos, 'razonamiento' o 'discurso'), también llamada teoría del conocimiento, es una rama de la filosofía que estudia la naturaleza, el origen y el alcance del conocimiento.1 2 La gnoseología no estudia los conocimientos particulares, como pueden ser el conocimiento de la física, de la matemática o de nuestro entorno inmediato, sino el conocimiento en general, aunque puede hablar sobre los límites y el fundamento de otros conocimientos particulares (por ejemplo, al dilucidar qué valor tiene una "medida" usada por la física). Estudia la naturaleza, el origen y el alcance del conocimiento, es decir que estudia el conocimiento en general.
LA EPISTEMOLOGIA
La epistemología, como teoría del conocimiento, se ocupa de problemas tales como las circunstancias históricas, psicológicas y sociológicas que llevan a la obtención del conocimiento, y los criterios por los cuales se le justifica o invalida, así como la definición clara y precisa de los conceptos epistémicos más usuales, tales como verdad, objetividad, realidad o justificación. La epistemología encuentra ya sus primeras formas en la Grecia Antigua, primero en filósofos como Parménides o Platón.


La epistemología es una disciplina que estudia cómo se genera y se valida el conocimiento  de las ciencias. Su función es analizar los preceptos que se emplean para justificar los datos científicos, considerando los factores sociales, psicológicos y hasta históricos que entran en juego.
En ese sentido, podemos establecer de manera más clara aún que la epistemología de lo que se encarga es de abordar la filosofía y el conocimiento a través de la respuesta a diversas preguntas de vital importancia como las siguientes: ¿qué es el conocimiento?, ¿cómo llevamos a cabo los seres humanos el razonamiento? o ¿cómo comprobamos que lo que hemos entendido es verdad?
Asimismo podemos subrayar que este concepto fue utilizado por primera vez, durante el siglo XIX, por el filósofo escocés James Frederick Ferrier quien acuñó el término en su obra titulada Institutos de Metafísica. En la misma aborda diversas teorías sobre el conocimiento, la inteligencia o el sistema filosófico.

Tipos de conocimiento
En la gnoseología contemporánea, es frecuente distinguir entre tres tipos de conocimiento:
Conocimiento proposicional
El conocimiento proposicional es un tipo de conocimiento intelectual que se tiene cuando un sujeto sabe lo que es "X" : 1.si "X" es verdadero. 2.Si cree en la verdad de "X". 3.Si hay fundamento para creer. Se lo asocia a la expresión del lenguaje ordinario "saber que" (en inglés, know that). Por ejemplo, decimos que sabemos que la Luna orbita alrededor de la Tierra, que el texto que tenemos delante de los ojos está en español, que padecemos de dolor de muelas, o que 2 + 2 = 4. Todos estos conocimientos son muy diversos entre sí, pero tienen en común que todos son conocimiento de una proposición.
Conocimiento práctico
El conocimiento práctico, también llamado conocimiento operacional o procedimental, es el conocimiento que se tiene cuando se poseen las destrezas necesarias para llevar a cabo una acción. Se lo asocia a la expresión "saber cómo" (en inglés, know how). Por ejemplo, decimos que sabemos cómo andar en bicicleta, cómo redactar una carta comercial o cómo amamantar un niño.
Es frecuente la suposición de que la mayor parte de la teoría del conocimiento "clásica" —es decir, aquella anterior al siglo XX— se ocupa principalmente del conocimiento proposicional. Sin embargo, los problemas del conocimiento operacional gozan de una extensa historia en la filosofía occidental. En la gnoseología contemporánea, sin embargo, la mayoría de los esfuerzos se centran en el conocimiento proposicional (enunciado que afirma o niega algo).
Conocimiento directo
El conocimiento directo, u objetivo (de objeto), es el conocimiento que se puede tener de las entidades. En español, el conocimiento directo se asocia a la expresión "conocer". Por ejemplo, decimos que conocemos a Juan Pérez, que conocemos tal canción, que conocemos París,
Bertrand Russell trazó una distinción influyente entre conocimiento por familiaridad (en inglés, knowledge by acquaintance) y conocimiento por descripción. El conocimiento por familiaridad es el conocimiento de un objeto al que se tiene acceso directo, especialmente a través de la percepción. El conocimiento por descripción, en cambio, es el conocimiento de un objeto al que no se tiene acceso directo, sino que sólo es accesible mediante una descripción definida que busca referirse unívocamente al mismo. Por ejemplo, nuestro conocimiento del agua es un caso conocimiento por familiaridad, mientras que nuestro conocimiento del centro del Sol es un caso de conocimiento por descripción.

CRITICA
La filosofía crítica de Kant
 Se aplica al carácter de una persona cuyo hábito de conducta procede a una crítica de los datos del problema antes de formular su opinión o de actuar conforme a un fin. Se señala en oposición al pensamiento no crítico o vulgar, por el que se da por sentado la verdad de una creencia sin más y en la que los prejuicios sociales actúan como evidencias cognoscitivas prácticas y fuente de conocimiento y de la acción sin ponerlas en cuestión respecto a un contenido objetivo.
El saber crítico

Tal como ocurre con muchas otras palabras importantes de los idiomas europeos, y en especial del lenguaje filosófico, "crítica" procede del griego(2), del verbo [krínein], que significa "discernir", "separar", "distinguir". "Crítica", entonces, equivale a "examen" o "análisis" de algo; y luego, como resultado de ese análisis, "valoración" de lo analizado -valoración que tanto podrá ser positiva cuanto negativa (por más de que en el lenguaje diario predomine este último matiz).
Mientras el saber ingenuo es espontáneo, en el saber crítico domina el esfuerzo: el esfuerzo para colocarse en la actitud crítica. Es obvio que nadie se vuelve matemático ni médico espontáneamente. No se requiere ningún empeño para colocarse en la actitud ingenua, porque en esa actitud vivimos y nos movemos permanentemente. Mas para alcanzar la actitud crítica es preciso aplicarse, esforzarse: deliberadamente, conscientemente, hay que tomar la decisión de asumir tal postura y ser capaz de mantenerla. El saber crítico, entonces, exige disciplina, y un cambio fundamental de nuestra anterior actitud ante el mundo (la espontánea). En este sentido es característica esencial del saber crítico estar presidido por un método, vale decir, por un procedimiento, convenientemente elaborado, para llegar al conocimiento, un conjunto de reglas que establecen la manera legítima de lograrlo 

Es un proceso de evaluar el pensamiento para mejorarlo y necesitamos las estructuras básicas del pensamiento, creatividad para autoevaluarnos y estándares intelectuales esto tiene como finalidad desarrollar las habilidades del pensamiento. En la educación el “que” es el contenido que se desea que el estudiante aprenda y el “como” es el proceso por el cual se va a aprender.
El pensamiento crítico es el “como” de la educación, y esta es la forma que los maestros deben utilizar, ellos deben de conocer cómo funciona la mente, y en qué momento el estudiante ya comprometido en aprender. El pensamiento crítico no está separado del contenido, no podemos pensar acerca de la nada. si se piensa bien, podemos aprender bien ya la única manera del ser humano de aprender es el pensamiento. El estudiante debe de aprender a pensar críticamente para que pueda aprender en cada nivel educativo, y atreves del pensamiento crítico podrá adquirir conocimientos.
Es diferente una persona con educación que una sin ella, ya que una con educación puede llegar a ver las cosas de otras maneras. Los estudiantes que no tienen un pensamiento crítico no puedes tener una información cultural ya que para entender la información deben también entender el propósito, conceptos, las preguntas que surgen etc. Cada disciplina académica es un dominio del pensamiento donde se utilizan conceptos especializados y para los conceptos de esas especialidades deben de hacer una serie actos mentales y en cada acto debemos de utilizar descernimiento y juicio. Y el juicio crítico es esencial en cada acto de construcción. Las competencias del pensamiento son de dos formas Generales y específicas. Todo pensamiento puede ser identificando usando ocho puntos, propósito, pregunta, información, interferencias, suposiciones, conceptos, implicaciones y punto de vista
Todos pensamos pero pocos se preguntan cómo es que esto se lleva a cabo. Casi para cualquier ser humano, el pensar es tan natural como otro tipo de actividades cotidianas.
Las personas necesitan saber cómo pensar por sí mismas y las universidades son los mejores lugares para fomentar el desarrollo del pensamiento de los estudiantes.
El Pensamiento Crítico es aquel que duda de las certezas, de lo que es presentado como único y absolutamente verdadero y que no teme desafiar a la autoridad para encontrar respuestas distintas a las que se le impiden. El Pensamiento Crítico es un proceso de razonar y reflexivamente Algunas de las características del Pensamiento Crítico son: claridad, disposición, reflexiva, etc Elementos del Pensamiento Crítico

Immanuel Kant (1724-1804) pertenece a un movimiento muy amplio en Europa que afirmaba la fe en la razón y la libertad, este movimiento se conoció como Aufklärung, o Ilustración. Por Ilustración Kant entiende una salida a la “minoría de edad”, en la medida que el hombre se rige por dogmas y no por su propio entendimiento. La Ilustración fue una gran crítica al dogmatismo teológico-metafísico, dentro del cual no están exentas las “ideas innatas” o las pruebas por la razón de la existencia de Dios. Así, Kant pretende romper con el racionalismo dogmático, pero evita caer en el exceso inverso: el empirismo escéptico, que supone que no existe otro saber que el de los fenómenos sensibles. Podríamos decir, que de esta manera, su filosofía crítica se ubica entre Descartes y Hume.

De esta manera, Kant tendrá que poner de manifiesto las funciones de la razón y limitar sus alcances, así como poner de manifiesto el papel de la razón en su uso práctico. De acuerdo con ello, piensa que la razón presenta estructuras o formas universales, es decir, que todos los individuos tienen por igual, e independientes de la experiencia, es decir, a priori. Estas formas universales, necesarias y a priori, se aplican a los contenidos del conocimiento que aporta la experiencia. Estos contenidos son a posteriori, porque son adquiridos mediante la experiencia, y no anteriores a ella. El conocimiento, por lo tanto, se produce mediante la reunión de lo que aporta la experiencia como datos a posteriori, o datos sensibles, y lo que el entendimiento conceptualiza mediante las categorías o conceptos puros. De modo que  la razón puede pensar mediante sus conceptos, pero si no hay un objeto sensible que se corresponda a ellos, la razón tan sólo piensa, pero no conoce. Por ejemplo, puede pensar la "libertad", pero no conocerla, porque no hay objeto que se presente a la experiencia sensible.
La cuestión fundamental para Kant estriba en determinar si es posible la metafísica como saber racional último. Esto lo lleva a plantear la cuestión del siguiente modo: ¿Cuáles son las condiciones de posibilidad y de validez del conocimiento? ¿Cuáles son sus límites? La metafísica ha sembrado la ilusión de pensar que podemos ir más allá de los límites de la experiencia. Pero nuestra facultad de conocer debe conocer sus propios límites, y como no puede salir más allá de una experiencia posible, el conocimiento a priori de la razón sólo puede aplicarse a fenómenos, y en cambio, no a la cosa en sí misma, que aunque la considera real, es desconocida para nosotros. De este modo Kant analiza la facultad de conocer, guiándose por cuatro preguntas, que se resumen en la última:

¿Qué puedo saber?
¿Qué debo hacer?
¿Qué me es dado esperar?
¿Qué es el hombre?

A propósito del sujeto, Kant denuncia el paso cartesiano del cogito a la afirmación de la existencia de una sustancia espiritual cognoscible en cuanto tal. Es decir, no acepta el hecho de que el sujeto pueda conocerse a sí mismo “tal cual es”, porque sólo podemos conocer las cosas (y uno mismo) en cuanto se nos aparecen, como fenómenos. La evidencia del cogito no permite deducir un alma inmortal, que no puedo experimentar, ni conocer. Esta es la crítica a la metafísica que Kant ejerce, y que evita caer en la ilusión.


Con Kant se inaugura una manera crítica de practicar la filosofía, que consiste en denunciar y poner fin a las ilusiones, las falsas apariencias engendradas por una cierta actividad filosófica tradicional: la metafísica y sus ambiciones de saber absoluto.

CRITERIOLOGIA

Los evangelios llegaron a nosotros a través de una larga evolución que siguió las siguientes etapas: la predicación misma de Jesús, la tradición oral, la composición escrita de algunos logia, la búsqueda personal del evangelista y la redacción del texto que poseemos. A lo largo de la historia ha habido varias fases que tendían a demostrar la historicidad de los relatos evangélicos; entre otras, obtuvo un gran éxito la crítica que tendía a relacionar al evangelista con un apóstol, a fin de poner de relieve la historicidad del texto en virtud de la autoridad de su autor.
A partir de los años 50, la investigación exegética ha desarrollado una crítica interna al material evangélico que permite establecer la intención real de fidelidad a la transmisión de las palabras y de los gestos de Jesús por parte de los evangelistas. Así pues, con la criteriología la exégesis recupera una nueva pieza de su trabajo que le permite verificar la coherencia entre la realidad y lo que nos narran de ella los evangeliOs. Por tanto, la crítica literaria, que permite llegar hasta las fases más antiguas y las capas básicas de la Tradición, se integra en este punto con la crítica histórica, que es la única capacitada para verificar la coherencia y la verdad histórica de los hechos, Los criterios, que se distinguen de las pruebas o de los indicios, son reglas objetivas que, una vez aplicadas, permiten formular un juicio de autenticidad o no sobre la historicidad de los trozos analizados. Se pueden clasificar al menos quince criterios que, según les indica la ocasión, van utilizando numerosos autores (Kasemann, Mc Arthur, Perrin, Lentzen-Deiss, Jeremias, de la Potterie, Schillebeeckx...).
Sin embargo, no existe todavía un consenso general sobre todos estos criterios; sólo hay cuatro que han obtenido el reconocimiento universal. Son los siguientes :

1 Criterio de testimonio múltiple. Un dato evangélico puede considerarse auténtico si está fuertemente atestiguado en todas o en la mayor parte de sus fuentes (evangelio, cartas, Hechos) y en géneros literarios diferentes. Con el testimonio múltiple, usado normalmente en la aplicación de la historia profana, se alcanza la convergencia de las diversas fuentes, independientes entre sí, sobre algunos aspectos esenciales de la personalidad de Jesús; pensemos, por ejemplo, en la simpatía y la misericordia que mostraba con los pobres y los pecadores.

2. Criterio de discontinuidad.- Se afirma que un dato evangélico es auténtico cuando no puede reducirse ni a la cultura o las concepciones del judaísmo de los tiempos de Jesús, ni a la praxis o predicación de la Iglesia primitiva. Este criterio es fundamental y permite alcanzar la originalidad misma de la expresión de Jesús, así como los rasgos salientes de su personalidad y del modo como concebía su misión.
La aplicación de este criterio lleva a verificar la historicidad de las expresiones: Abba, Hijo del hombre, Amén (yo os digo), el bautismo, algunos milagros, la concepción mesiánica...

3. Criterio de conformidad.- Afirma que un dato evangélico es auténtico si no sólo está estrechamente vinculado al ambiente lingüístico, religioso, geográfico judío, sino sobre todo si resulta coherente con el centro del mensaje de Jesús que se refiere al Reino de Dios. Con la aplicación del criterio de conformidad encuentran una autenticidad histórica, por ejemplo, las parábolas, la oración del Padre nuestro... Es un criterio que puede aplicarse como una integración del anterior. si con el anterior se destaca la originalidad de Jesús, con éste se le muestra como «hijo de su tiempo», es decir, plenamente inserto con su humanidad y con su lenguaje en la trama cultural de su época.

4. Explicación necesaria.- Se le llama también criterio de razón suficiente. Dice que un texto es auténtico si, frente a un conjunto de datos que exigen una explicación coherente, se ofrece una explicación que es capaz de conjugar coherente y armónicamente los diversos elementos que, de otra manera, seguirían siendo enigmáticos. La aplicación de este criterio conduce a reconocer la historicidad de los rasgos esenciales de la predicación de Jesús; algunos milagros sólo encuentran su luz en esta línea, así como algunas expresiones típicas de Jesús, como por ejemplo, Hijo del hombre.
Junto a estos criterios, llamados comúnmente fundamentales, se pueden mencionar otros criterios que, de todos modos, revisten sólo un papel añadido y complementario: pensemos, por ejemplo, en el criterio del estilo de Jesús: o bien, en el de inteligibilidad interna de un relato o en el de interpretación diversa y acuerdo de fondo. Los autores utilizan de varias formas todos estos criterios, pero su sola aplicación no puede tomarse como un dato de autenticidad.
Los criterios tienen también un valor propio; es necesario hacer un uso correcto de ellos y no sólo un abuso, como si todo dependiera de su aplicación. Así pues, la criteriología tiene un papel esencial, pero sólo dentro de una metodología más amplia que permita verificar la aportación de diversos elementos y de críticas que se desplazan de las textuales para acudir a las literarias y a las históricas.

TEORIA DEL CONOCIMIENTO
La teoría del conocimiento es una parte importante de la filosofía. Pero es difícil precisar cuál es su objeto y más aún cuáles son los resultados a los que se ha llegado en ella, sin indicar de antemano desde qué postura, o concepción filosófica se está hablando. En el artículo sobre gnoseología pueden verse algunas indicaciones respecto a los diversos planteamientos filosóficos del problema del conocimiento, y la relación de la denominación «teoría del conocimiento» con otros términos como «epistemología», &c. Aquí nos limitaremos a exponer brevemente los problemas fundamentales que plantea hoy una teoría filosófica del conocimiento.
De ellos el primero es la relación entre conocimiento científico y no científico. Otro problema importante es el de la relación entre esta teoría filosófica y las diversas disciplinas científicas que también se ocupan del conocimiento. Terminaremos aludiendo a las opciones filosóficas fundamentales en teoría del conocimiento.
1. El conocimiento científico y el no científico
En el contexto de la filosofía tradicional (escolástica, fundamentalmente) es normal referirse a varios tipos de conocimiento y establecer una jerarquía entre ellos. Empezando por el llamado conocimiento vulgar o del sentido común, se pasa inmediatamente al científico y se señalan después otras formas de conocimiento como el artístico, el filosófico, el religioso o el teológico, de los cuales este último suele ser considerado el más perfecto. Dentro de este esquema es fácil advertir a veces un ligero desplazamiento hacia el irracionalismo, a partir del cual el conocimiento científico no sólo ocupa un lugar mínimo en la escala jerárquica de las formas de conocimiento, sino que incluso puede aparecer como verdadero desconocimiento, por su carácter parcial, limitado, &c.
Dentro de esta perspectiva, que llamaremos –por denominarla de alguna manera– «conservadora», adquieren pleno significado los planteamientos ciertamente metafísicos (en el mal sentido de la palabra metafísica) respecto a la posibilidad, límites y esencia del conocimiento.
Desde una perspectiva racionalista, sin embargo, el modelo de cualquier forma de conocimiento es el conocimiento científico. Si esta posición se lleva hasta su extremo puede llegarse incluso a negar que haya otra forma real de conocimiento que no sea el científico.
Nos parece que la postura más adecuada es la racionalista (que algunos denominarán cientificista) (cientificismo), pero siempre y cuando se mantenga respecto a la ciencia una postura suficientemente crítica (El mito de la ciencia). De acuerdo con esto no parece que tenga mucho sentido hablar de conocimiento religioso o artístico, y mucho menos considerar a estas «formas de conocimiento» como más «perfectas» que el conocimiento científico. La misma idea de perfección no tiene mucho sentido aplicada al conocimiento, salvo para declarar que es perfectible. Y esto cuadra bien ante todo con el conocimiento científico. Otra cuestión es que los aspectos afectivos, emotivos, &c., que figuran en el arte o la religión cumplan también un determinado papel en la ciencia y que, por consiguiente, la separación de ésta con respecto a esas otras formas de pensamiento o de conciencia históricamente dadas sea más bien relativa.
En una teoría general del conocimiento, la teoría crítica de la ciencia ocupará por lo tanto un papel central; y paralelamente la problemática sobre las «diferentes formas de conocimiento» quedaría mejor tratada en una teoría previa sobre las «formas de pensamiento» en la que se distinguieran los aspectos histórico-sociológicos o institucionales de éstas (el arte, la religión, la ciencia) como partes de la cultura, de las cuestiones valorativas (su valor cognoscitivo en este caso).
2. Teoría del conocimiento: ¿ciencia o filosofía?
El conocimiento es un fenómeno con múltiples aspectos. Es un fenómeno psicológico, sociológico, biológico incluso. Cabe, pues, su estudio desde muchos puntos de vista, a partir de múltiples ciencias empíricas. También en el estudio del conocimiento científico cabe esta perspectiva científica, representada ya de hecho por la ciencia de la ciencia. La epistemología genética de Piaget pretende también constituir una teoría general del conocimiento (de tipo racionalista: el conocimiento científico como modelo más desarrollado de cualquier forma de conocimiento) con base en los resultados de ciencias positivas que se ocupan de los procesos cognoscitivos, como la psicología genética fundada y desarrollada por el mismo Piaget, la biología, la sociología y la historia de las ciencias, &c. En el artículo epistemología nos ocupamos de este programa de investigación. Por el momento aquí diremos únicamente que, en cualquier caso, no parece que pueda negarse que todas las investigaciones empíricas sobre los procesos cognoscitivos parten de preconcepciones filosóficas acerca de qué es el conocimiento –qué entendemos por conocer la realidad– sin las cuales no podrían orientarse aquellas investigaciones. Igualmente cabe señalar, al término del proceso, la posibilidad de diversas interpretaciones filosóficas de los resultados empíricos.
3. Teorías filosóficas del conocimiento
De hecho, las investigaciones sobre el conocimiento (de cualquier forma que se entiendan éstas: científica y filosófica) tienen que enfrentarse desde el principio con opciones de carácter estrictamente filosófico. Tal es el caso, fundamentalmente, de la opción necesaria a favor de una de las dos interpretaciones extremas: realismo o subjetivismo idealista. La concepción realista parte del supuesto de que el mundo conocido es exterior al sujeto y de que constituye un ideal de nuestro conocimiento el adecuarse con una realidad previamente dada. La actitud realista más consecuente es la que viene acompañada del calificativo «crítico». El realismo crítico añade al realismo la idea de que nuestro conocimiento nunca agota de forma definitiva, ni se adapta (o mejor, no sabemos si se adapta) de forma exacta a esa realidad previamente dada. Frente a esta posición, las diferentes formas de subjetivismo idealista, implican en diversa medida la idea de que el conocimiento es un asunto fundamentalmente subjetivo, sin que sea posible entender la conexión entre nuestro conocimiento y la realidad que pretendemos conocer. Algunas concepciones actuales como el fenomenalismo, el operacionalismo, el instrumentalismo, representan en el fondo diversas variantes del idealismo subjetivo.









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