CURSOS: 3 DE BACHILLERATO
MATERIAL DE ESTUDIO DE LOS TEMAS DE INVESTIGACIÓN DE FILOSOFÍA
Gnoseología
La gnoseología (del griego γνωσις, gnosis, 'conocimiento' o 'facultad de conocer', y λόγος, logos, 'razonamiento' o 'discurso'), también llamada teoría del conocimiento, es una rama de la filosofía que estudia la naturaleza, el origen y el alcance del conocimiento.1 2 La gnoseología no estudia los conocimientos particulares, como pueden ser el conocimiento de la física, de la matemática
o de nuestro entorno inmediato, sino el conocimiento en general, aunque
puede hablar sobre los límites y el fundamento de otros conocimientos
particulares (por ejemplo, al dilucidar qué valor tiene una "medida"
usada por la física). Estudia la naturaleza, el origen y el alcance del
conocimiento, es decir que estudia el conocimiento en general.
LA EPISTEMOLOGIA
En la gnoseología contemporánea, es frecuente distinguir entre tres tipos de conocimiento:LA EPISTEMOLOGIA
La epistemología, como teoría del
conocimiento, se ocupa de problemas tales como las circunstancias históricas,
psicológicas y sociológicas que llevan a la obtención del conocimiento, y los
criterios por los cuales se le justifica o invalida, así como la definición clara
y precisa de los conceptos epistémicos más usuales, tales como verdad,
objetividad, realidad o justificación. La epistemología encuentra ya sus
primeras formas en la Grecia Antigua, primero en filósofos como Parménides o
Platón.
La epistemología es una
disciplina que estudia cómo se genera y se valida el conocimiento de las ciencias. Su función es analizar los
preceptos que se emplean para justificar los datos científicos, considerando
los factores sociales, psicológicos y hasta históricos que entran en juego.
En ese sentido, podemos
establecer de manera más clara aún que la epistemología de lo que se encarga es
de abordar la filosofía y el conocimiento a través de la respuesta a diversas
preguntas de vital importancia como las siguientes: ¿qué es el conocimiento?,
¿cómo llevamos a cabo los seres humanos el razonamiento? o ¿cómo comprobamos
que lo que hemos entendido es verdad?
Asimismo podemos subrayar que
este concepto fue utilizado por primera vez, durante el siglo XIX, por el
filósofo escocés James Frederick Ferrier quien acuñó el término en su obra
titulada Institutos de Metafísica. En la misma aborda diversas teorías sobre el
conocimiento, la inteligencia o el sistema filosófico.
Tipos de conocimiento
Conocimiento proposicional
El conocimiento proposicional es un tipo de conocimiento intelectual que se tiene cuando un sujeto sabe lo que es "X" : 1.si "X" es verdadero. 2.Si cree en la verdad de "X". 3.Si hay fundamento para creer. Se lo asocia a la expresión del lenguaje ordinario "saber que" (en inglés, know that). Por ejemplo, decimos que sabemos que la Luna orbita alrededor de la Tierra, que el texto que tenemos delante de los ojos está en español, que padecemos de dolor de muelas, o que 2 + 2 = 4. Todos estos conocimientos son muy diversos entre sí, pero tienen en común que todos son conocimiento de una proposición.Conocimiento práctico
El conocimiento práctico, también llamado conocimiento operacional o procedimental, es el conocimiento que se tiene cuando se poseen las destrezas necesarias para llevar a cabo una acción. Se lo asocia a la expresión "saber cómo" (en inglés, know how). Por ejemplo, decimos que sabemos cómo andar en bicicleta, cómo redactar una carta comercial o cómo amamantar un niño.Es frecuente la suposición de que la mayor parte de la teoría del conocimiento "clásica" —es decir, aquella anterior al siglo XX— se ocupa principalmente del conocimiento proposicional. Sin embargo, los problemas del conocimiento operacional gozan de una extensa historia en la filosofía occidental. En la gnoseología contemporánea, sin embargo, la mayoría de los esfuerzos se centran en el conocimiento proposicional (enunciado que afirma o niega algo).
Conocimiento directo
El conocimiento directo, u objetivo (de objeto), es el conocimiento que se puede tener de las entidades.
En español, el conocimiento directo se asocia a la expresión "conocer".
Por ejemplo, decimos que conocemos a Juan Pérez, que conocemos tal
canción, que conocemos París,
Bertrand Russell trazó una distinción influyente entre conocimiento por familiaridad (en inglés, knowledge by acquaintance)
y conocimiento por descripción. El conocimiento por familiaridad es el
conocimiento de un objeto al que se tiene acceso directo, especialmente a
través de la percepción. El conocimiento por descripción, en cambio, es
el conocimiento de un objeto al que no se tiene acceso directo, sino
que sólo es accesible mediante una descripción definida que busca referirse unívocamente
al mismo. Por ejemplo, nuestro conocimiento del agua es un caso
conocimiento por familiaridad, mientras que nuestro conocimiento del
centro del Sol es un caso de conocimiento por descripción.
CRITICA
La filosofía crítica de Kant
El saber
crítico
Tal como ocurre
con muchas otras palabras importantes de los idiomas europeos, y en especial
del lenguaje filosófico, "crítica" procede del griego(2), del verbo
[krínein], que significa "discernir", "separar",
"distinguir". "Crítica", entonces, equivale a
"examen" o "análisis" de algo; y luego, como resultado de
ese análisis, "valoración" de lo analizado -valoración que tanto
podrá ser positiva cuanto negativa (por más de que en el lenguaje diario
predomine este último matiz).
Mientras el
saber ingenuo es espontáneo, en el saber crítico domina el esfuerzo: el
esfuerzo para colocarse en la actitud crítica. Es obvio que nadie se vuelve
matemático ni médico espontáneamente. No se requiere ningún empeño para
colocarse en la actitud ingenua, porque en esa actitud vivimos y nos movemos
permanentemente. Mas para alcanzar la actitud crítica es preciso aplicarse,
esforzarse: deliberadamente, conscientemente, hay que tomar la decisión de
asumir tal postura y ser capaz de mantenerla. El saber crítico, entonces, exige
disciplina, y un cambio fundamental de nuestra anterior actitud ante el mundo
(la espontánea). En este sentido es característica esencial del saber crítico
estar presidido por un método, vale decir, por un procedimiento, convenientemente
elaborado, para llegar al conocimiento, un conjunto de reglas que establecen la
manera legítima de lograrlo
Es un
proceso de evaluar el pensamiento para mejorarlo y necesitamos las estructuras
básicas del pensamiento, creatividad para autoevaluarnos y estándares
intelectuales esto tiene como finalidad desarrollar las habilidades del
pensamiento. En la educación el “que” es el contenido que se desea que el
estudiante aprenda y el “como” es el proceso por el cual se va a aprender.
El
pensamiento crítico es el “como” de la educación, y esta es la forma que los
maestros deben utilizar, ellos deben de conocer cómo funciona la mente, y en
qué momento el estudiante ya comprometido en aprender. El pensamiento crítico
no está separado del contenido, no podemos pensar acerca de la nada. si se
piensa bien, podemos aprender bien ya la única manera del ser humano de
aprender es el pensamiento. El estudiante debe de aprender a pensar
críticamente para que pueda aprender en cada nivel educativo, y atreves del
pensamiento crítico podrá adquirir conocimientos.
Es
diferente una persona con educación que una sin ella, ya que una con educación
puede llegar a ver las cosas de otras maneras. Los estudiantes que no tienen un
pensamiento crítico no puedes tener una información cultural ya que para
entender la información deben también entender el propósito, conceptos, las
preguntas que surgen etc. Cada disciplina académica es un dominio del
pensamiento donde se utilizan conceptos especializados y para los conceptos de
esas especialidades deben de hacer una serie actos mentales y en cada acto
debemos de utilizar descernimiento y juicio. Y el juicio crítico es esencial en
cada acto de construcción. Las competencias del pensamiento son de dos formas
Generales y específicas. Todo pensamiento puede ser identificando usando ocho
puntos, propósito, pregunta, información, interferencias, suposiciones,
conceptos, implicaciones y punto de vista
Todos
pensamos pero pocos se preguntan cómo es que esto se lleva a cabo. Casi para
cualquier ser humano, el pensar es tan natural como otro tipo de actividades
cotidianas.
Las
personas necesitan saber cómo pensar por sí mismas y las universidades son los
mejores lugares para fomentar el desarrollo del pensamiento de los
estudiantes.
El
Pensamiento Crítico es aquel que duda de las certezas, de lo que es presentado
como único y absolutamente verdadero y que no teme desafiar a la autoridad para
encontrar respuestas distintas a las que se le impiden. El Pensamiento Crítico
es un proceso de razonar y reflexivamente Algunas de las características del
Pensamiento Crítico son: claridad, disposición, reflexiva, etc Elementos del
Pensamiento Crítico
Immanuel Kant (1724-1804)
pertenece a un movimiento muy amplio en Europa que afirmaba la fe en la razón y
la libertad, este movimiento se conoció como Aufklärung, o Ilustración. Por
Ilustración Kant entiende una salida a la “minoría de edad”, en la medida que
el hombre se rige por dogmas y no por su propio entendimiento. La Ilustración
fue una gran crítica al dogmatismo teológico-metafísico, dentro del cual no
están exentas las “ideas innatas” o las pruebas por la razón de la existencia
de Dios. Así, Kant pretende romper con el racionalismo dogmático, pero evita
caer en el exceso inverso: el empirismo escéptico, que supone que no existe
otro saber que el de los fenómenos sensibles. Podríamos decir, que de esta
manera, su filosofía crítica se ubica entre Descartes y Hume.
De esta manera, Kant tendrá que
poner de manifiesto las funciones de la razón y limitar sus alcances, así como
poner de manifiesto el papel de la razón en su uso práctico. De acuerdo con
ello, piensa que la razón presenta estructuras o formas universales, es decir,
que todos los individuos tienen por igual, e independientes de la experiencia,
es decir, a priori. Estas formas universales, necesarias y a priori, se aplican
a los contenidos del conocimiento que aporta la experiencia. Estos contenidos
son a posteriori, porque son adquiridos mediante la experiencia, y no
anteriores a ella. El conocimiento, por lo tanto, se produce mediante la
reunión de lo que aporta la experiencia como datos a posteriori, o datos
sensibles, y lo que el entendimiento conceptualiza mediante las categorías o
conceptos puros. De modo que la razón
puede pensar mediante sus conceptos, pero si no hay un objeto sensible que se
corresponda a ellos, la razón tan sólo piensa, pero no conoce. Por ejemplo,
puede pensar la "libertad", pero no conocerla, porque no hay objeto
que se presente a la experiencia sensible.
La cuestión fundamental para Kant
estriba en determinar si es posible la metafísica como saber racional último.
Esto lo lleva a plantear la cuestión del siguiente modo: ¿Cuáles son las
condiciones de posibilidad y de validez del conocimiento? ¿Cuáles son sus
límites? La metafísica ha sembrado la ilusión de pensar que podemos ir más allá
de los límites de la experiencia. Pero nuestra facultad de conocer debe conocer
sus propios límites, y como no puede salir más allá de una experiencia posible,
el conocimiento a priori de la razón sólo puede aplicarse a fenómenos, y en
cambio, no a la cosa en sí misma, que aunque la considera real, es desconocida
para nosotros. De este modo Kant analiza la facultad de conocer, guiándose por
cuatro preguntas, que se resumen en la última:
¿Qué puedo saber?
¿Qué debo hacer?
¿Qué me es dado esperar?
¿Qué es el hombre?
A propósito del sujeto, Kant
denuncia el paso cartesiano del cogito a la afirmación de la existencia de una
sustancia espiritual cognoscible en cuanto tal. Es decir, no acepta el hecho de
que el sujeto pueda conocerse a sí mismo “tal cual es”, porque sólo podemos
conocer las cosas (y uno mismo) en cuanto se nos aparecen, como fenómenos. La
evidencia del cogito no permite deducir un alma inmortal, que no puedo
experimentar, ni conocer. Esta es la crítica a la metafísica que Kant ejerce, y
que evita caer en la ilusión.
Con Kant se inaugura una manera
crítica de practicar la filosofía, que consiste en denunciar y poner fin a las
ilusiones, las falsas apariencias engendradas por una cierta actividad
filosófica tradicional: la metafísica y sus ambiciones de saber absoluto.
CRITERIOLOGIA
Los evangelios llegaron a nosotros a
través de una larga evolución que siguió las siguientes etapas: la predicación
misma de Jesús, la tradición oral, la composición escrita de algunos logia, la
búsqueda personal del evangelista y la redacción del texto que poseemos. A lo
largo de la historia ha habido varias fases que tendían a demostrar la
historicidad de los relatos evangélicos; entre otras, obtuvo un gran éxito la
crítica que tendía a relacionar al evangelista con un apóstol, a fin de poner
de relieve la historicidad del texto en virtud de la autoridad de su autor.
A partir de los años 50, la investigación
exegética ha desarrollado una crítica interna al material evangélico que
permite establecer la intención real de fidelidad a la transmisión de las
palabras y de los gestos de Jesús por parte de los evangelistas. Así pues, con
la criteriología la exégesis recupera una nueva pieza de su trabajo que le
permite verificar la coherencia entre la realidad y lo que nos narran de ella
los evangeliOs. Por tanto, la crítica literaria, que permite llegar hasta las
fases más antiguas y las capas básicas de la Tradición, se integra en este
punto con la crítica histórica, que es la única capacitada para verificar la
coherencia y la verdad histórica de los hechos, Los criterios, que se
distinguen de las pruebas o de los indicios, son reglas objetivas que, una vez
aplicadas, permiten formular un juicio de autenticidad o no sobre la
historicidad de los trozos analizados. Se pueden clasificar al menos quince
criterios que, según les indica la ocasión, van utilizando numerosos autores (Kasemann,
Mc Arthur, Perrin, Lentzen-Deiss, Jeremias, de la Potterie, Schillebeeckx...).
Sin embargo, no existe todavía un consenso
general sobre todos estos criterios; sólo hay cuatro que han obtenido el
reconocimiento universal. Son los siguientes :
1 Criterio de testimonio múltiple. Un dato
evangélico puede considerarse auténtico si está fuertemente atestiguado en
todas o en la mayor parte de sus fuentes (evangelio, cartas, Hechos) y en
géneros literarios diferentes. Con el testimonio múltiple, usado normalmente en
la aplicación de la historia profana, se alcanza la convergencia de las
diversas fuentes, independientes entre sí, sobre algunos aspectos esenciales de
la personalidad de Jesús; pensemos, por ejemplo, en la simpatía y la
misericordia que mostraba con los pobres y los pecadores.
2. Criterio de discontinuidad.- Se afirma
que un dato evangélico es auténtico cuando no puede reducirse ni a la cultura o
las concepciones del judaísmo de los tiempos de Jesús, ni a la praxis o
predicación de la Iglesia primitiva. Este criterio es fundamental y permite
alcanzar la originalidad misma de la expresión de Jesús, así como los rasgos
salientes de su personalidad y del modo como concebía su misión.
La aplicación de este criterio lleva a
verificar la historicidad de las expresiones: Abba, Hijo del hombre, Amén (yo
os digo), el bautismo, algunos milagros, la concepción mesiánica...
3. Criterio de conformidad.- Afirma que un
dato evangélico es auténtico si no sólo está estrechamente vinculado al
ambiente lingüístico, religioso, geográfico judío, sino sobre todo si resulta
coherente con el centro del mensaje de Jesús que se refiere al Reino de Dios.
Con la aplicación del criterio de conformidad encuentran una autenticidad
histórica, por ejemplo, las parábolas, la oración del Padre nuestro... Es un
criterio que puede aplicarse como una integración del anterior. si con el
anterior se destaca la originalidad de Jesús, con éste se le muestra como «hijo
de su tiempo», es decir, plenamente inserto con su humanidad y con su lenguaje
en la trama cultural de su época.
4. Explicación necesaria.- Se le llama
también criterio de razón suficiente. Dice que un texto es auténtico si, frente
a un conjunto de datos que exigen una explicación coherente, se ofrece una
explicación que es capaz de conjugar coherente y armónicamente los diversos
elementos que, de otra manera, seguirían siendo enigmáticos. La aplicación de
este criterio conduce a reconocer la historicidad de los rasgos esenciales de
la predicación de Jesús; algunos milagros sólo encuentran su luz en esta línea,
así como algunas expresiones típicas de Jesús, como por ejemplo, Hijo del
hombre.
Junto a estos criterios, llamados
comúnmente fundamentales, se pueden mencionar otros criterios que, de todos
modos, revisten sólo un papel añadido y complementario: pensemos, por ejemplo,
en el criterio del estilo de Jesús: o bien, en el de inteligibilidad interna de
un relato o en el de interpretación diversa y acuerdo de fondo. Los autores
utilizan de varias formas todos estos criterios, pero su sola aplicación no
puede tomarse como un dato de autenticidad.
Los criterios tienen también un valor
propio; es necesario hacer un uso correcto de ellos y no sólo un abuso, como si
todo dependiera de su aplicación. Así pues, la criteriología tiene un papel
esencial, pero sólo dentro de una metodología más amplia que permita verificar
la aportación de diversos elementos y de críticas que se desplazan de las
textuales para acudir a las literarias y a las históricas.
TEORIA DEL CONOCIMIENTO
La teoría del conocimiento es una
parte importante de la filosofía. Pero es difícil precisar cuál es su objeto y
más aún cuáles son los resultados a los que se ha llegado en ella, sin indicar
de antemano desde qué postura, o concepción filosófica se está hablando. En el
artículo sobre gnoseología pueden verse algunas indicaciones respecto a los
diversos planteamientos filosóficos del problema del conocimiento, y la
relación de la denominación «teoría del conocimiento» con otros términos como
«epistemología», &c. Aquí nos limitaremos a exponer brevemente los
problemas fundamentales que plantea hoy una teoría filosófica del conocimiento.
De ellos el primero es la relación entre
conocimiento científico y no científico. Otro problema importante es el de la
relación entre esta teoría filosófica y las diversas disciplinas científicas
que también se ocupan del conocimiento. Terminaremos aludiendo a las opciones
filosóficas fundamentales en teoría del conocimiento.
1. El
conocimiento científico y el no científico
En el contexto de la filosofía tradicional
(escolástica, fundamentalmente) es normal referirse a varios tipos de
conocimiento y establecer una jerarquía entre ellos. Empezando por el llamado
conocimiento vulgar o del sentido común, se pasa inmediatamente al científico y
se señalan después otras formas de conocimiento como el artístico, el
filosófico, el religioso o el teológico, de los cuales este último suele ser
considerado el más perfecto. Dentro de este esquema es fácil advertir a veces
un ligero desplazamiento hacia el irracionalismo, a partir del cual el
conocimiento científico no sólo ocupa un lugar mínimo en la escala jerárquica
de las formas de conocimiento, sino que incluso puede aparecer como verdadero
desconocimiento, por su carácter parcial, limitado, &c.
Dentro de esta perspectiva, que llamaremos
–por denominarla de alguna manera– «conservadora», adquieren pleno significado
los planteamientos ciertamente metafísicos (en el mal sentido de la palabra
metafísica) respecto a la posibilidad, límites y esencia del conocimiento.
Desde una perspectiva racionalista, sin
embargo, el modelo de cualquier forma de conocimiento es el conocimiento
científico. Si esta posición se lleva hasta su extremo puede llegarse incluso a
negar que haya otra forma real de conocimiento que no sea el científico.
Nos parece que la postura más adecuada es la
racionalista (que algunos denominarán cientificista) (cientificismo), pero
siempre y cuando se mantenga respecto a la ciencia una postura suficientemente
crítica (El mito de la ciencia). De acuerdo con esto no parece que tenga mucho
sentido hablar de conocimiento religioso o artístico, y mucho menos considerar
a estas «formas de conocimiento» como más «perfectas» que el conocimiento
científico. La misma idea de perfección no tiene mucho sentido aplicada al
conocimiento, salvo para declarar que es perfectible. Y esto cuadra bien ante
todo con el conocimiento científico. Otra cuestión es que los aspectos
afectivos, emotivos, &c., que figuran en el arte o la religión cumplan
también un determinado papel en la ciencia y que, por consiguiente, la
separación de ésta con respecto a esas otras formas de pensamiento o de
conciencia históricamente dadas sea más bien relativa.
En una teoría general del conocimiento, la
teoría crítica de la ciencia ocupará por lo tanto un papel central; y
paralelamente la problemática sobre las «diferentes formas de conocimiento»
quedaría mejor tratada en una teoría previa sobre las «formas de pensamiento»
en la que se distinguieran los aspectos histórico-sociológicos o institucionales
de éstas (el arte, la religión, la ciencia) como partes de la cultura, de las
cuestiones valorativas (su valor cognoscitivo en este caso).
2. Teoría
del conocimiento: ¿ciencia o filosofía?
El conocimiento es un fenómeno con múltiples
aspectos. Es un fenómeno psicológico, sociológico, biológico incluso. Cabe,
pues, su estudio desde muchos puntos de vista, a partir de múltiples ciencias
empíricas. También en el estudio del conocimiento científico cabe esta
perspectiva científica, representada ya de hecho por la ciencia de la ciencia.
La epistemología genética de Piaget pretende también constituir una teoría
general del conocimiento (de tipo racionalista: el conocimiento científico como
modelo más desarrollado de cualquier forma de conocimiento) con base en los
resultados de ciencias positivas que se ocupan de los procesos cognoscitivos,
como la psicología genética fundada y desarrollada por el mismo Piaget, la
biología, la sociología y la historia de las ciencias, &c. En el artículo
epistemología nos ocupamos de este programa de investigación. Por el momento
aquí diremos únicamente que, en cualquier caso, no parece que pueda negarse que
todas las investigaciones empíricas sobre los procesos cognoscitivos parten de
preconcepciones filosóficas acerca de qué es el conocimiento –qué entendemos
por conocer la realidad– sin las cuales no podrían orientarse aquellas
investigaciones. Igualmente cabe señalar, al término del proceso, la
posibilidad de diversas interpretaciones filosóficas de los resultados
empíricos.
3. Teorías
filosóficas del conocimiento
De hecho, las investigaciones sobre el
conocimiento (de cualquier forma que se entiendan éstas: científica y
filosófica) tienen que enfrentarse desde el principio con opciones de carácter
estrictamente filosófico. Tal es el caso, fundamentalmente, de la opción
necesaria a favor de una de las dos interpretaciones extremas: realismo o
subjetivismo idealista. La concepción realista parte del supuesto de que el
mundo conocido es exterior al sujeto y de que constituye un ideal de nuestro
conocimiento el adecuarse con una realidad previamente dada. La actitud
realista más consecuente es la que viene acompañada del calificativo «crítico».
El realismo crítico añade al realismo la idea de que nuestro conocimiento nunca
agota de forma definitiva, ni se adapta (o mejor, no sabemos si se adapta) de
forma exacta a esa realidad previamente dada. Frente a esta posición, las
diferentes formas de subjetivismo idealista, implican en diversa medida la idea
de que el conocimiento es un asunto fundamentalmente subjetivo, sin que sea
posible entender la conexión entre nuestro conocimiento y la realidad que
pretendemos conocer. Algunas concepciones actuales como el fenomenalismo, el
operacionalismo, el instrumentalismo, representan en el fondo diversas
variantes del idealismo subjetivo.
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